Tema: Donde quiera que estés

1ra de Samuel 16: 11-12

En esta parte de la palabra vemos a Samuel enviado por Dios a casa de Isaí porque entre sus hijos estaba el que iba a ser ungido por Dios. Al llegar Samuel conoce a los hijos de Isaí que estaban en la casa y el Señor le dice que ninguno de esos es, y al preguntarle si faltaba otro hijo, Isaí le habla de David y Samuel le dice que lo llame. David estaba afuera hacienda lo que hacía siempre, velar por las ovejas.

1 Reyes 19: 1-10

Aquí vemos a un Elías que por su clamor a Dios logra que cayera fuego del cielo cuando los seguidores de Baal querían probar que era superior a Dios. Los profetas de Baal fueron derrotados por Elías y Jezabel ordena que maten a Elías. Teniendo miedo huyó y se escondió en una cueva, donde Dios llega a él y le dice que salga.

Lucas 19:1-5

Aquí vemos a Zaqueo que era el jefe de los recaudadores de impuestos y que era rico. Quería ver quién era Jesús pero no podía por la multitud ya que era pequeño y se trepo en un sicómoro para poderle ver. Jesús lo ve y le dice que descienda que va a quedarse en su casa.

Se pueden preguntar por qué esta larga introducción y por que mencionar a estos tres hombre de la biblia juntos. La verdad es que tal vez hayan muchos más ejemplos del mensaje que Dios me lleva a compartir en este artículo. Estos tres hombres tienen algo similar en sus historias. A veces pensamos que nos podemos esconder o que Dios no nos ve. Pero Dios con estos ejemplos nos enseña que el siempre nos ve y que no importa la situación o como estemos el llega a nosotros. Tenemos que entender que es Dios el que se acerca a nosotros y nos inquieta a buscarle. Y la verdad siento que Dios me muestra estos tres hombres por que representan diferentes situaciones que cualquiera puede estar enfrentando y pensar que Dios esta lejos.

En el caso de David, podemos ver que en su casa no pensaban mucho de él y no lo llamaron cuando vino Samuel. David estaba haciendo su trabajo de apacentar las ovejas y Dios se encargó de que Isaí lo llamara porque ya Dios lo había visto y era el escogido. Siento que esto puede aplicar a aquellos que ya servimos a Dios y a lo mejor estamos en la iglesia haciendo el trabajo que nos asignaron en la iglesia. Es fácil sentir en nuestros corazones el hacer otras cosas pero que nadie lo ve. Dios vio a David, y de esa manera nos ve a nosotros. Como David lo mejor es seguir haciendo en amor aquello que está en nuestras manos para el Señor y llegará el momento donde Dios te llamará y cumplirá su propósito en ti.

En Elías vemos un hombre que por su oración y para que todos vean la Gloria de Dios, logró que cayera fuego del cielo y derrotó a los profetas de Baal. Y aunque vio esa muestra del poder de Dios, cuando Jezabel lo amenaza de muerte se escondió. Poniéndome en su lugar hubiese hecho lo mismo y mi pensamiento, no se Elías, hubiera sido que ya Dios no va a ayudarme porque tuve miedo y me escondí. Pero aún así, Dios llega a la cueva y le dice qué haces ahí, sal y lo envió a ungir al próximo rey. El que le sirvamos a Dios no nos exime de sentir temor, pero en ese miedo que podamos sentir Dios nos ve y llega a nosotros para decirnos que salgamos, que el tiene propósito en nosotros. No puedo decir que en todas situaciones elimine aquello que nos da miedo, pero si nos da la fortaleza de enfrentarlo y en eso lo glorificamos y sirve de testimonio para otros.

Por último, Zaqueo, un hombre que tenía el anhelo de ver quién era Jesús. Cuántos estuvimos o cuántos estan con ese anhelo de conocer quién es ese que muchos hablan de él y que dicen que cambió sus vidas. Y llegan a la iglesia y se sientan en las últimas sillas (como treparse al árbol) solo para ver de lejos de que tanto hablan. Es fácil el sentirnos pequeños y pensar que los demás son tan perfectos y dignos del amor de Cristo,  y por eso nos sentamos lo mas atrás possible o pretendemos tratar de ver a Jesús de lejos. Pero en esa silla o por mas lejos que pienses estar, Dios llega y te dice que quiere quedarse en tu casa.

Dice la palabra que no hay nada que nos pueda apartar de Dios, nada que hayas hecho, o lo que sientas que eres, puede hacer que Dios no te encuentre donde quiera que estés. Mi oración es que todos escuchemos su voz y su llamado a acercarnos a él, que entendamos que Dios siempre está con nosotros y nos encuentra donde quiera que estemos.

Dios les bendiga,

Luis

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