Tema: Le pidieron que se vaya.

Lucas 8:37-38

“Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió. Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo:”
‭‭S. Lucas‬ ‭8:37-38‬ ‭RVR1960‬‬

Leyendo este capítulo de Lucas, me detuve en esos versículos, porque me estuvo curioso los contrastes que vi en esos pasajes. Y me impactó, porque es algo que siento que vemos ahora y que es mas común de lo que pensaríamos.

El contexto de esos versículos es que Jesús se encuentra con un hombre poseído por demonios y libera al hombre. Jesús ordena que salgan del hombre y se fueran a unos cerdos que habían cerca y luego se ahogaron al irse al mar. Se riega la voz y la gente fue a ver lo que ocurrió y los que vieron les contaron.

Cuando hablo de esto, no lo hago juzgando a esas personas que le pidieron a Jesús que se fuera, porque sintieron temor. Sino que lo hablo, porque los entendí y creo que aún hoy muchas personas al ver las obras de Dios por temor no lo dejan entrar o le piden que se vaya. El temor en todas las áreas de nuestra vida nos puede detener, en algunos casos es para bien, en otros no. Cuando leí esto pensé en mis primeros años en la iglesia donde veía a los demás y como Dios obraba en ellos y aunque quería lo mismo, el temor de que abriera mi corazón y no recibirlo me hacía irme de la iglesia. También muchas veces queremos cambiar, pero nos acostumbramos a nuestra manera de vivir y le tememos al cambio y al saber que Jesús tiene el poder de cambiar nuestra vida, muchas veces le pedimos que se vaya. También una razón puede ser el sentirnos tan indignos de que Él viva en nosotros que para evitar el dolor o una decepción le decimos que se aleje. Que puedo decir, es verdad no somos dignos, pero el amor de Dios y su gracia es tal que dio a Cristo y en su sangre somos hechos dignos. Nos toca reconocer que solo en Cristo hay perdón y redención y no dejar que el temor nos aleje de su gracia. Que bueno que él no se va y no se rinde de trabajar en nosotros. Siempre nos habla y nos recuerda de la invitación de ir a su presencia.

En el proximo versículo vemos el otro lado. Aquellos que han experimentado a Jesús de verdad, solo quieren estar cerca de Él. Cuando vencemos el temor y experimentamos su gracia, su perdón y la sanidad, solo queremos estar cerca. Pero como muchas cosas en la vida, hay que dar el paso en fe. No miremos como Dios obra en los demás, no pongamos estructura a lo que Dios puede hacer, ya que eso a veces contribuye al temor cuando intentamos y vemos que no nos pasa como a otras personas o como quisiéramos. Dios va a obrar contigo individualmente. No hay porqué temer, atrévete a decirle: ¡Quédate!

¡Dios les bendiga!

Luis

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