Tema: ¿Lograremos restaurar la Justicia siendo injustos?

Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen» , dice el Señor. (Romanos 12:19 NTV)

Bajo ningún concepto este o algún otro escrito de LAmbWord.com es para difundir: miedo, odio, o incertidumbre, más bien todo lo contrario. LAmbWord.com quiere enseñar, difundír y reflejar: valor, amor y esperanza en Cristo Jesús. 

Confieso que me preocupa y entristece que hayan personas que no han tenido la oportunidad de conocer a Jesús. Porque es a través de Él que se conoce la mejor manera de vivir y responder ante cualquier situación. Y espero que Dios use a mucha gente para lograr llevar a Jesús a más vidas que necesitan de Él. 

Lamentablemente, hay personas que no están preparadas y no saben cómo responder y actuar en situaciones difíciles, de incertidumbre y llenas de frustración. También, hay otras personas que creen saber cómo hacerlo, porque así se les ha enseñado o han visto y aprendido. Esto también me entristece, debido a que sin saberlo se están haciendo daño a sí mismas y a su comunidad. Y hay otras personas que en realidad no sienten dolor, pero se aprovechan de la indignación y tristeza de otros, para hacer cosas negativas que quieren hacer, esperando no tener consecuencias. Muchos se preguntan qué decirle a Dios para justificar su conducta. El error de ustedes es que no conocen las Escrituras y no conocen el poder de Dios.  (Mateo 22:29 NTV)

Hoy día vemos cómo el manejo de uso de fuerza totalmente injustificado de un agente de policía, y la omisión de su compañero, trajo consigo otra serie de acciones totalmente injustificadas de personas que se sienten frustradas e indignadas con lo que sucedió. Déjeme decirle que a mí también me indignó y dolió la muerte de ese ser humano, pero las acciones que se han tomado para hacer justicia, no le hacen justicia al fallecido y no aportan nada a la meta que se quiere alcanzar, o algunas personas alegan quieren alcanzar. Ni siquiera se esperó a ver si el proceso administrativo y criminal resolvían o no justamente.

Muchos hablan de estar unidos, pero no buscan unirse como seres humanos indignados, sino como un grupo indignado, imponiendo intencionalmente o no separación. La injusticia la debemos combatir todos juntos y no separados. Hagan todo lo posible por mantenerse unidos en el Espíritu y enlazados mediante la paz. Pues hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, tal como ustedes fueron llamados a una misma esperanza gloriosa para el futuro. (Efesios 4:3-4 NTV)

Quiero explicar esto con un ejemplo básico, reconociendo que no tiene el mismo nivel de gravedad si lo vemos desde el punto de vista de una muerte, agresiones y destrucción de propiedad privada, pero sí ejemplifica la contradicción de querer combatir una injusticia, siendo injustos o cometiendo la misma acción. 

 El trabajo de un policía es velar por la protección de la vida y la propiedad de los ciudadanos. Imagínese un policía en el Negociado de Tránsito que está dando boletos por velocidad y arresta a una persona por conducir un vehículo de motor en estado de embriaguez. Ese es su trabajo y se siente bien al hacerlo, porque está haciendo cumplir la ley y protegiendo la vida de otros al arrestar a un conductor en estado de embriaguez. Al hacerlo, hay menos peligro para las personas de la comunidad que transitan esas carreteras.

Ese mismo policía sale de su turno de trabajo y va a un bar, toma alcohol, entra en el carro y conduce hacia su hogar a toda velocidad y en estado de embriaguez. ¿La meta de que las personas no conduzcan en estado de embriaguez se logró? La meta de que haya más seguridad en las carreteras, ¿se logró? La meta de cambiar la perspectiva de que la policía es corrupta y no sigue la ley que hace cumplir, ¿se alcanzó? Lamentablemente no se está avanzando en la meta de proteger y mejorar su comunidad, porque ese policía es parte del problema que se supone quería arreglar. 

Igualmente, si una persona civil ve a un policía con un arma larga, para la cual está adiestrado, y lo denuncia porque alega tener miedo, pero a su vez, cuando ve a una persona en una esquina con un arma, vendiendo drogas, hablando con menores de edad, entre otras cosas, no la denuncia por tener miedo, pues tampoco está arreglando su comunidad, está siendo parte del problema. Podemos comprender por qué lo hacen, pero no debemos justificar lo que hacen o dejan de hacer las personas o policías (que también son personas), si lo que hacen va en contra del bienestar común.

A lo que quiero llegar con este ejemplo es que ambas personas entendían que estaban haciendo lo correcto en un momento determinado, pero los resultados reflejan que ambas personas estaban equivocadas en su forma de actuar. En un momento determinado, su comportamiento hizo que se siguiera dañando la convivencia en la sociedad en que viven. Al final de cuentas, el policía es una persona que es parte de la sociedad y el ciudadano es una persona que es parte y vive en la misma sociedad. En vez de juzgarse, deberían unirse en la meta correcta para lograr una verdadera sana convivencia. Y eso se logra aprendiendo lo que no sabemos, enseñando lo que sabemos. Y haciendo lo que enseñamos. 

¿Sabe algo? A veces nosotros como creyentes nos vemos en la misma posición que ambos. Y a veces las personas que creen parcialmente, y otros que no creen en la Biblia, se ven en la misma posición que el ciudadano que denunció al policía, que está adiestrado con un arma, el arrestado en estado de embriaguez o la persona que solo imita lo que otros hacen.

Ese policía que hace cumplir la ley, pero no la sigue es como un cristiano que denuncia el pecado de los demás, pero no se denuncia a sí mismo y continúa pecando. ¡Hipócrita! Primero quita el tronco de tu ojo; después verás lo suficientemente bien para ocuparte de la astilla en el ojo de tu amigo. (Mateo 7:5 NTV)

Ese policía adiestrado en el uso y manejo de armas de fuego es como un cristiano adiestrado en el uso y manejo de la Biblia que cuando entra a un lugar hay alguien que por alguna razón no quiere que tenga la Biblia visible en sus manos y evite que un ladrón robe alguna alma.

El que no cree es entonces esa persona que no conoce la Biblia, no conoce lo que Dios nos manda a hacer e inventa o cree que no hay que tener la Biblia en las manos y que solo hay que leerla a escondidas en la casa y vive pensando que, en efecto, así son las cosas. Luego esa persona se va y ve a alguien vender drogas, enseñar pornografía, hablar mentira, etc. y aun sabiendo que no está bien lo acepta porque no es quién para juzgar. Es probable que también justifique su conducta. Pero los que no conocen a Dios son como espinos que se desechan, porque desgarran la mano que los toca. (2 Samuel 23:6 NTV)

Otro ejemplo de esto es cuando personas consideran como odio creer que una conducta determinada no es agradable a Dios, pero esas mismas personas no creen que nos odian cuando creen algo diferente a nosotros. Eso claramente es otra contradicción. Lamentablemente los medios y redes sociales han secuestrado el lenguaje y han programado a una sociedad para que viva en supuestos y no en hechos. Esto conlleva a que muchas personas vivan como quieren vivir y no como se debe vivir. Eso está haciendo más difícil la encomienda de que conozcan la verdad, porque prefieren seguir viviendo como quieren y no desean escuchar, aprender y vivir como deben. Y no estoy hablando solo de cuando justifican no seguir la Biblia, sino también de cuando justifican no seguir las leyes del estado. “Porque ahora todo es relativo”

Quiero dejar claro que todos tenemos derecho a creer y el verdadero creyente y seguidor de Jesús no odia a nadie por creer, ser o hacer; pero debemos entender y estar conscientes de que lo que creemos, sentimos y hacemos trae consecuencias. Por lo tanto, si tú crees que alguien que amas se está comportando indebidamente ante un Juez, ¿te quedarás callado y dejarás que lo metan a la cárcel, o le dirás que lo que está haciendo no está bien, que no le conviene y que el Juez lo está mirando? Hay una gran diferencia en decirle a alguien que Dios lo ama y que su palabra dice que su conducta no le conviene, a obligar a esa persona a hacer lo que le decimos. O peor aún, que seamos nosotros quienes juzguemos y condenemos su conducta, cuando nosotros no nos hemos juzgado y condenado a nosotros mismos.

Los hijos de Dios debemos creer y vivir lo que creemos. Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos. (2 Corintios 5:7 NTV) Debemos decirle a todos lo que Jesús hizo y continúa haciendo en nosotros y por nosotros. Debemos declarar a todos cómo Él ha cambiado nuestra manera de pensar y de vivir al conocerlo. Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!».  (2 Corintios 5:20 NTV)

Por otro lado, no debemos obligar a nadie a creer o actuar de la manera en que nosotros creemos y nos comportamos. Recordemos que al final el que juzgará será el Juez Supremo. Pues el Hijo del Hombre vendrá con sus ángeles en la gloria de su Padre y juzgará a cada persona de acuerdo con sus acciones. (Mateo 16:27 NTV)

Una vez hablando con mi amada abuela Nilda, le dije que teníamos que tener mucho cuidado en la manera que predicamos el evangelio, porque nuestra intención puede ser buena, pero la acción y el resultado quizás no lo sean. Y recuerdo que le dije: Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. (2 Timoteo 3:16 NTV) 

La Biblia es buena para enseñar, corregir, guiar, alumbrar nuestro camino espiritual, etc., pero si yo tomo esa misma Biblia en mis manos y le doy en la nariz a alguien con ella, probablemente lo haga botar sangre. O sea, ese libro sagrado también puede ser utilizado por alguien como un objeto para hacer daño a otro ser humano. A veces con intención y otras sin intención. Lo mismo pasa con las leyes, puestos de autoridad y personas que actúan injustamente buscando justicia. Por eso es tan importante leer la Biblia, aprender de ella y conocer a Jesús. De esta manera podremos conocer, estudiar e imitar su manera de orar, comer, enseñar, dar, sacrificarse, morir y resucitar.

Cuando tenemos a Jesús, tenemos el padre que no tuvimos. La enfermedad que tenemos o que vendrá se vuelve secundaria y la muerte se vuelve una puerta que se abre. Las cosas del mundo ya no son tan valiosas y las cosas del Reino son nuestro verdadero deseo. No somos blancos, negros, amarillos o algo como eso. Ni tenemos raza, costumbres o tradiciones. Efectivamente, hay muchas partes, pero un solo cuerpo. El ojo nunca puede decirle a la mano: «No te necesito». La cabeza tampoco puede decirle al pie: «No te necesito». Si una parte sufre, las demás partes sufren con ella y, si a una parte se le da honra, todas las partes se alegran. Todos ustedes en conjunto son el cuerpo de Cristo, y cada uno de ustedes es parte de ese cuerpo. (1 Corintios 12:20-21, 26-27 NTV) Todos somos un solo cuerpo y la Biblia es nuestra cultura. Luchamos por la verdad con serio anhelo de conocimiento y apego de la verdad que es Jesús y no manchamos la causa por la que luchamos con nuestras palabras y acciones. 

¡Nosotros, gracias a Jesús, tenemos esperanza!

Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado, (Romanos 3:25 NTV)

No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:2 NTV)

No permitas que el mundo te confunda con su lenguaje de supuestos. ¡Conoce la verdad y la verdad te salvará y te hará libre!

¡Entra en la familia de Jesús!

Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí. (Juan 14:6 NTV)

Conocer a Jesús te ayudará a caminar, aprender y vivir.

¡Vuelvan a buscar al Señor y vivan!

(Amós 5:6 NTV)

¡Qué Dios te bendiga!

Con mucho amor,

A. Lamboy

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