Tema: ¿Realmente quieres encontrar a Dios?

Génesis 11:1-9

De niño se me enseñó que un día un pueblo quería llegar al cielo por su cuenta y Dios destruyó la torre que estaban construyendo. Sí leen el artículo Tema: La unidad como herramienta para alcanzar el propósito correcto, entenderán porque Dios hizo que no terminaran de construir la torre, pero también lo valioso de unirse para lograr un propósito. 

Tengo que partir de la premisa, de que si creemos en un Dios de amor y todopoderoso, todos queremos llegar a Él. No importa si eres “bueno” o “malo” quieres ver a Dios y vivir eternamente. La disyuntiva es que Jesús dijo que no todos verán al Padre. Eso significa que aunque mucha gente piensa que llegará a Dios, no significa que esa va a ser su realidad. 

Cuando queremos llegar al cielo a nuestra manera, el mismo Dios evitará que lleguemos a Él. “Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.” (Génesis 11:8 RVR1960)

En otras palabras, si no buscas a Dios como Él quiere ser buscado y no lo amas como Él quiere ser amado, no lo vas a encontrar. En esta premisa es donde muchos caen en el muro de su propia inteligencia. Pensando que si Dios es amor Él nos salvará, aún siendo rebeldes y arrogantes. “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.” (Proverbios 3:5 RVR1960) Te invito a leer proverbios capítulo 3.

También nos engañamos pensando que si lo buscamos a nuestra manera lo veremos, porque al menos lo buscamos. “No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;” (Proverbios 3:7 RVR1960) 

Hay verdad en que si buscamos encontraremos cómo llegar a Él. El problema es cuando encontramos la manera correcta de llegar y la ignoramos para seguir buscando a nuestra manera y no a la manera que Dios nos reveló en esa búsqueda. La manera correcta, la dirección correcta para encontrar el camino es Jesús. Porque Jesús es el camino para llegar a Dios.

Hay diferentes caminos, pero Jesús es el único que nos garantiza ver a nuestro Dios. Y no todo el que diga creer en Él, de verdad cree en Él. “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” (S. Mateo 7:21 RVR1960) El que ama a Dios más que a sí mismo y las cosas de este mundo, incluyendo la vida, un hijo, sus padres, trabajo, vida social, deseos y ama a los demás como a sí mismo, ese verdaderamente cree en Jesús y verá a Dios. 

Hay otros caminos que te harán pensar que verás a Dios, pero te llevarán a confusión, problemas de comunicación, división, separación y finalmente a la muerte. Jesús es el único camino a la vida. No digo que seremos perfectos automáticamente, pero sé que cada vez que hagamos algo que no está bien delante de Dios y su palabra, el Espíritu Santo nos lo dejará saber y pediremos perdón.

Cuando queremos ver a Dios poniendo nuestras propias condiciones, lo que terminamos haciendo es dejar a un lado a quien queremos llegar a ver. “Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.”(Génesis 11:3-4 RVR1960)

A veces creemos que tenemos las herramientas correctas, el plano correcto y la motivación correcta, pero no tenemos al ingeniero correcto, Dios. 

Por ejemplo: Si nunca has venido a mi casa, es probable que si no te doy mi dirección no podrás llegar. O sea, que si no cuentas conmigo, es probable que no puedas visitarme, aunque quieras hacerlo. Si vas con gente en el carro, es probable que haya discusiones, falta de comunicación, confusión y peleas, porque cada cual querrá dirigir. Por otro lado, si yo les doy la dirección o les envío a alguien que sepa el camino correcto, es muy probable que puedan llegar si le hacen caso, aun cuando enfrenten situaciones en el camino. Quizás unos más temprano que otros, pero llegarán a mi casa, porque yo les envíe la dirección.

¿Cuál es el problema que yo he observado a través de mi propia vida? Dios nos envió la dirección para llegar a Él y la estamos ignorando, para poder desviarnos en el camino. Haciendo paradas que claramente no son parte de su dirección. Decimos que queremos llegar a Él, pero estamos tan entretenidos con otras cosas que, si lo pensamos bien, en verdad no queremos llegar aún. Todo por nuestro deseo de parar en otros lugares antes de llegar al lugar correcto y comenzar a vivir en la dirección de Dios. 

Muchos tenemos la suerte de haber aceptado que estábamos desviados de su dirección, nos arrepentimos y volvimos al camino gracias a que Jesús nos dio la dirección correcta y Dios abrió la puerta al llegar. Pero…

¿Cuántos han tenido la oportunidad de volver al camino correcto, pero prefieren desviarse un poco más de tiempo para luego volver? La verdadera pregunta que tenemos que hacernos es ¿cuánto tiempo tenemos de gracia? ¡No tardes! Dios quiere abrirte la puerta de su casa hoy. Para eso envió la dirección de su casa, Jesús. Y un acompañante para el camino, el Espíritu Santo. Falta que de verdad creas en Jesús y te montes en el carro, la fe. 

¡Avanza! ¿Qué estás esperando?

¡Dios te bendiga!

Con amor, 

 A, Lamboy

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