TEMA: ISRAEL ESTABA ACOSTUMBRADO A VIVIR CON SU AGRESOR Y TÚ PUEDES ESTARLO TAMBIÉN

Éxodo Capítulo 14

El pueblo de Israel estuvo en esclavitud por mucho tiempo y aún cuando fue liberado actuaba y pensaba como esclavo. En el contexto histórico en que se encontraba el pueblo de Israel podemos ver claramente un cuadro de indefensión aprendida. Muchos años siendo esclavos y trabajando arduas horas para su agresor los acostumbró al dolor y sentimiento de impotencia que los imposibilitaba a salir de esa situación por sí mismos. Lo interesante y triste a la vez es que todavía muchos de nosotros, siendo el pueblo de Dios, aún seguimos de alguna manera esclavizados. A veces por nuestro pasado, actitudes, pecados o circunstancias que nos duelen y frustran, pero las conocemos y las hacemos parte de nuestro vivir. La buena noticia es que al igual que Dios liberó a su pueblo, también quiere liberarte a ti. Nuestro Dios está  pendiente de nosotros y ha enviado toda clase de señales para alcanzarte y hacerte caminar en la dirección correcta para que seas libre. Lamentablemente a veces estamos tan acostumbrados a nuestra vida junto al agresor, que se nos olvida que somos capaces de vivir y superar obstáculos y demandas del ambiente por nuestra propia cuenta; y más cuando tenemos al Dios Todo Poderoso abriendo caminos y obstaculizando al enemigo en su ataque. 

La palabra de Dios es clara, el enemigo no quiere que seas libre y si no decides buscar ayuda, él se está y estará aprovechando de tus recursos físicos, emocionales, económicos y espirituales. El verdadero problema de esta situación es que el enemigo siempre te hará creer que él es la persona con quien mejor estarás. Recuerda al pueblo de Israel decir que en Egipto estaban mejor. “Es mejor vivir sirviendo a los egipcios, que morir en el desierto.” (Ex 14; 12-13) También durante su caminar por el desierto, el pueblo de Israel continuó diciendo que preferían estar en Egipto, porque al menos podían comer pan hasta saciarse. (Ex 16; 3) Hay que tener en cuenta que nuestro agresor nos retiene por varias razones. Una de esas razones es porque infunde miedo haciéndonos dudar de nuestras capacidades para superarlo a él física o emocionalmente. Otra de esas razones es el miedo a los cambios y eso es normal, pero como discutimos en el artículo Comienzos, no es al cambio a lo que tememos, es a lo desconocido y a nuestras capacidades para lograr realizar las demandas que el nuevo panorama nos hará enfrentar. Por eso debemos estar conscientes y confiar en que nuestro Padre es quien vela por nosotros y que cuando nos habla, como seguramente te está hablando a ti en este momento, te ayudará y sustentará para que logres ser libre y cambiar tu visión de “yo no puedo” a “yo puedo porque mi Padre está conmigo y me protegerá siempre.” Así como Moisés dijo que no podía y luego con la ayuda de Dios logró liberar a su pueblo, así también Dios quiere que cambies tu actitud de derrota a victoria. Solo tienes que buscar ayuda, caminar en la voluntad de Dios y cuando sientas que el agresor te persigue en el camino, clama y obedece la palabra de Dios y ponla en acción. ¡Dios abrirá el camino, destruirá a tu agresor y te hará libre! ¡Dios te bendiga!

Atentamente,

A. Lamboy

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